Una princesa guerrera contra el bullying

Una princesa guerrera contra el bullying

Según un estudio llevado a cabo continuamente por la ONG Bullying Sin Fronteras y la ONG británica Beat Bullying, dentro de la Unión Europea, hasta 24 millones de niños y jóvenes al año son víctimas de acoso y maltrato por bullying. España copa el 4o puesto en ese ranking. En los últimos años, se estima que en España se detectan mínimo unos 5000 casos de bullying. Años atrás, cuando estas cifras eran considerablemente menores, (no porque hubiera menos casos, sino porque no se visibilizaba el problema), yo era una de esos muchos niños y adolescentes que lo sufría diariamente, pero no me callé ante la injusticia de esta gran lacra, de la que muchos hoy aún siguen trivializando el problema o todavía peor, negando su existencia.

 

Pero hoy no estoy aquí para hablar de mi historia como víctima del acoso escolar, sino más bien para relataros la historia que vino después de esa dolorosa experiencia personal, y de la cual estoy tremendamente orgullosa. Me llamo Carlota, tengo 28 años y desde octubre del año 2016 trabajo de voluntaria en la Asociación Madrileña contra el Acoso Escolar (AMACAE), ayudando y asesorando a niños y niñas víctimas de acoso ya sus familias.

 

Yo soy de la opinión que, de todo lo malo uno puede sacar algo bueno. Yo sufrí bullying durante años y luché diariamente contra sus secuelas y daños por salir de ello, por superarlo. Cuando ya supe que lo conseguí, lo vi claro: "Yo quiero ayudar a niños que pasan por esto, intentar que no sufran o sufran lo menos posible, que sientan que no están solos" "Quiero ayudar en la lucha contra esta lacra, y mandar un mensaje de esperanza de que de esto, se sale, y puedes volver a ser feliz, sin duda alguna ".

 

Enseguida me puse manos a la obra, y busqué asociaciones que se dedican a la causa. Y di con AMACAE, y les dije directamente: “Quiero colaborar con vosotros, ayudaros en la lucha contra el bullying”. Es una de las decisiones de las que más orgullosa estoy de haber tomado. Estoy infinitamente orgullosa de la labor que hacen  mis estupendas compañeras María José, Mar, Laura, Clara y todos mis compañeros voluntarios (a los que he conocido y con los que aún no he coincidido).

 

Empecé colaborando como voluntariamente encargada de la faceta artística de la Asociación, el diseño de ilustraciones para eventos, charlas, carteles, postales de navidad. También, en las labores de despacho nos ocupamos de pasar estadísticas para elaborar los perfiles de casos que tenemos, en función del género, el tipo de colegio, la edad, y así poder brindar un apoyo más personalizado a nuestros niños y niñas.

 

En ocasiones hemos formado parte de eventos solidarios, de manera conjunta con otras asociaciones, o vendiendo lotería de Navidad o merchandising solidario de la Asociación para recaudar fondos para poder pagar los tratamientos psicológicos a nuestros niños y adolescentes.

 

Pero sin duda alguna, las labores de la que más orgullosa me siento de desempeñar son dos, las charlas de prevención a los niños, padres y profes en los colegios y el apoyo y asesoramiento a las víctimas y sus familias.

 

En estos casi 5 años que llevo de voluntaria, hemos visto y atendido muchos casos, algunos de ellos verdaderamente dolorosos, pero voy a quedarme con la sensación de realización con la que salía muchos días del despacho donde trabajamos, cuando una familia o un niño te agradecían tan de corazón el haberles escuchado, el sentirse apoyados, el saber que no estaban luchando solos en esta batalla, o el abrazar a una niña que lloraba tras relatarte su historia personal y decirle “tranquila, te vamos a ayudar, todo va a salir bien ”. Es una sensación verdaderamente indescriptible.

 

También me quedo con las charlas de las que formó parte, las que he asistido como acompañante (cuando aún me estaba formando como voluntaria en prevención de bullying desde los cursos que se imparten desde nuestra misma asociación), sobre todo guardo un gran recuerdo de aquellos que tuvo la oportunidad de impartir.

 

Tengo el recuerdo del primero colegio en el que impartí charlas a los niños: su mirada curiosa escuchándote, sus manos inquietas porque querían contarte y preguntarte, y el aplauso que te daban después cuando acababas. Y después, cuando volvías al cole y, algunos de ellos te reconocían y comenzaban a gritar tu nombre y venían corriendo hacia a ti para abrazarte, y decirte que te echaban de menos y que si hoy ibas a su clase a darles otra charla.

 

Nosotros, a los nenes y nenas sobre todo más pequeños, les enfocamos las charlas a que ellos pueden ser también como sus superheroínas y superhéroes favoritos y ayudar a un compañero o compañera cuando esté sufriendo acoso. Recuerdo, al acabar una de las charlas, una niña se acercó me abrazó y me dijo, yo también quiero ser una superheroína como tú y ayudar a los niños. Realmente me emocionó muchísimo.

 

Son momentos que marcan para siempre. Ni mucho menos me considero una superheroína, no lo soy ni lo pretendo ser, pero estas cosas sí me hacen sentir orgullosa de la pequeña labor que realizo. Te hacen pensar, “bueno, si todo lo que yo pasé sirve para ayudar al menos a un niño, bien vale la pena”.

 

 Si bien es cierto que la pandemia nos ha robado un poco ahora esos momentos, pero ningún día paramos de luchar contra el bullying.

 

 

Carlota Llinares Miñana